Esta
noticia nos llega desde el municipio de Soacha, cerca de Bogotá, Colombia. El
día de hoy a las 6AM llega una ruta escolar de color blanco al conjunto
residencial Hogares Soacha el Triunfo I, ubicado en el municipio que les
comenté al inicio.
Hace
veinte días llegó a vivir a este barrio la familia Pinzón Gómez, los niños
Santiago y Lucía, de 4 y 6 años, estaban con su abuela, y ella, sin pensarlo, subió
a los niños a esta ruta. Aproximadamente media hora después llegó la ruta real
a recoger a los niños, pero ya no estaban. Momentos después, Evetzy Gómez,
madre de los niños, casi no resiste la sorpresa al recibir una llamada de una
representante del colegio, quien llamó a indagarle sobre el paradero de los
niños, porque aún no habían llegado a estudiar. Inmediatamente le notificó a su
esposo Rubén, y llamaron a la abuela de los pequeños para saber qué había
ocurrido. Ella les dijo que los había dejado en la ruta, y se percataron de que
ella nunca preguntó si la ruta, era la que correspondía al colegio donde
estudian los niños.
La
pareja, preocupada, no sabía qué hacer, ni a quien llamar, ni por dónde empezar
a buscarlos. La abuela nunca preguntó ningún dato, y la persona que manejaba la
ruta escolar no cumplió el protocolo de validar la identidad de los menores.
Luego
de dos horas de angustia, en las que se pensó lo peor, la madre de los
chiquitines recibió una llamada en la que le informaban que los niños estaban
en otra institución educativa, y que se encontraban en perfecto estado físico.
Fue
evidente la negligencia de la abuela, y de la conductora de la ruta que recogió
a los niños, porque nunca validó quienes eran, ni preguntó ningún dato sobre
ellos.

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