Si a usted, como yo, le
encanta dormir, esto le interesa. Dormir es una necesidad fisiológica, tan vital
como comer. El sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividades
corporales como la presión o la respiración, y la respuesta baja a estímulos
externos. Cuando dormimos nos relajamos, nuestro cuerpo descansa, y reponemos
energías. Pero hay otros beneficios que no conocemos, y que seguro nos llamarán
la atención:
Dormir nos vuelve bellos.
Según un estudio publicado en la revista British
Medical Journal, las personas que durmieron bien la noche anterior lucen
mucho más atractivas y sanas al siguiente día, que las personas que no
descansaron lo suficiente.
Dormir entre 6 y 8 horas
diarias es el tiempo recomendado para tener un descanso reparador y que no
afecte nuestra esperanza de vida. Si se reduce el tiempo de descanso, aumentan
en un 12% las posibilidades de sufrir una muerte prematura. Ya si se duerme más
tiempo del debido, aunque no es perjudicial para la salud, puede ser un síntoma
de alguna enfermedad, así que si duermen mucho, también deberían preocuparse.
El factor del tiempo a la
hora de dormir también incide en el peso y el valor del IMC (Índice de Masa
Corporal). Dormir de más aumenta el IMC en un 0,2% y dormir poco lo aumenta
hasta un 1,4%, volviéndonos propensos a la obesidad.
La siesta que tanto nos
gusta es muy recomendada para la salud del corazón. Si dormimos una siesta de
45 minutos, se favorece un nivel bajo de la presión arterial, y más si la a
persona ha estado sujeta a situaciones estresantes, y las personas que sufren
de hipertensión notan mejoras en su salud.


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